16 de noviembre de 2014

1. N

Existieron caricias que provocaron algo en mi, pero en cuanto él recorrió mi cintura son su dedo índice sentí como si jamás nadie, nunca, se acercó tanto a mi. Fue como aprender a escribir, lento y torpe. Hermoso. No hay cosa más bella que la escritura y él, él escribió poemas en mi espalda. Unió las constelaciones que faltaban por descubrir. Era como un astronauta dando pasos suaves sobre mi cuerpo. Sentir como se acercaba igual que las olas del mar a la orilla, sentir su cuerpo tan suave como la arena en las manos. 
Su lengua saboreaba mi ser y yo disfrutaba del sabor de su alma. 
El calor de nuestros cuerpos en completa ebullición. Los latidos de nuestros corazones anunciaban la llegada del suspiro que deja a la vista el grado de satisfacción.
Me sentía como aquella mariposa que despega en la mañana en busca de la corriente de viento que la guiará por un camino nuevo. Exactamente así, me dejé llevar por el ritmo de su va y ven, mis caderas se sincronizaron rápido y comenzamos a bailar. 
Danza cósmica de dos seres en completa unión. ''No dejemos de bailar ahora que mis pies entienden tu ritmo.''
Sentidos alterados. Escuchaba el golpe de sus latidos en mi pecho, quería el aroma de su cuerpo como perfume, probé lo dulce de su ser, toqué su cabello tratando de encontrar pensamientos perdidos, observé su cuerpo, sus ojos, su sonrisa y comprobé que no quería que otro individuo estuviera ahí, sólo él.