22 de abril de 2014

2.

Aquí estoy de nuevo, pensando en ti.
Aunque en realidad jamás dejé de hacerlo, siempre estás presente, en cada momento en mi vida.
Quiero dejarte ir pero algo en mi siempre querrá regresar a ti.
Quisiera saber sí tú sientes lo mismo 
Por que yo jamás volveré a sentir lo mismo.
No eh encontrado algo que se le parezca.
Volvamos a encontrarnos y abrazarnos como lo hacíamos siempre que nos veíamos.
Me atreveré a decirte que me encantan tus abrazos, son como mi hogar.
Siempre me sentiré muy cómoda con tus brazos alrededor mío.

Y aquí voy de nuevo, buscándote otra vez.
¿Cómo puedo dejarte claro que eres tú a quien querré por siempre?
Dejemos atrás los comentarios de la gente, seamos sólo tu y yo.
Contigo me siento segura y quiero que conmigo te sientas feliz.
Soy feliz estando contigo. 

14 de abril de 2014

Noches eternas.

Y ahí estaba él, nervioso. Esperándola desde el otro lado de la Tierra. 
Y ahí estaba ella, hermosa. Se preparaba para el momento del encuentro.
Se miraron de lejos y al transcurrir la noche sus cuerpos se fueron acercando.
Se acercaban, se acercaban hasta que por fin sus cuerpos magnéticos se alinearon logrando así el fenómeno natural más hermoso jamás presenciado. 
La distancia entre ellos es demasiada y sin embargo mantienen la fe en que, en algún momento, se volverán a encontrarán; y así sucedió.
El la acarició y ella se sonrojó. 
''¡Que bien se ven juntos!'' decía la gente; ellos sólo hacían lo que mejor sabían hacer, estar juntos disfrutarse aunque sea por un momento.
El tiempo de estar juntos se había acabado y él tuvo que partir. No quería dejarla pero poco a poco sus cuerpos se fueron despegando.
Sobre el color rojo de sus mejillas corrían lágrimas de desesperación, ''No te alejes'' le decía ella con gran desesperación. ''Nos volveremos a encontrar'' le repetía él, sabiendo que para ello tendrían que esperar varios años. 
Finalmente se alejaron, la gente dormía y ella seguía ahí, parada. 
Su cuerpo no reaccionaba, quería correr tras él. 
Tal vez en un eclipse de sol se puedan acariciar otra vez. 

- MF. 

13 de abril de 2014

Él.


Y ahí estaba él. Llegó rápidamente, el viento le pegaba en el rostro y sus chinos se movían de un lado a otro. Ahí estaba yo, sonriente.
Lo conocí de una manera extraña, supe en ese momento que lo cuidaría por siempre. 
Los meses pasaron y nuestra amistad incrementaba. Él venía muy seguido a mi casa pues nos gustaba mucho estar juntos.
Quiero pensar que él no sabía que desde que lo vi sentí una atracción hacia él. 
Nos hicimos mejores amigos, él me llegó a conocer hasta en mis peores momentos y jamás me dejó sola. 
Le contaba todo respecto a mi vida y él lo hacía conmigo, nuestra amistad superaba los límites hasta que llegó el momento y sin darnos cuenta nuestra amistad se había convertido en algo más.
Él tenía a alguien más y yo, sabiendo las consecuencias, decidí esperarlo pues mi atracción hacia él era demasiada. Era la persona que me tranquilizaba, con quien me sentía bien, la persona con la que no puedo estar mal por que simplemente la felicidad lo era él.

Una noche, el calor de nuestros cuerpos opuestos se atraían magnéticamente. Sus manos en mi cuerpo me hacían una invitación a hacer el amor sin quitarnos la ropa, sin acostarnos, sólo así, en sus abrazos, en sus miradas y su sonrisa.