24 de enero de 2014

Extraño.

Te extraño.
Cada segundo que transcurre te necesito más.
Ya no puedo estar sin ti.
¡Pido a gritos tenerte aquí!
Me falta esa esencia que le dabas a mi vida, 

el color que le debas al cielo contigo a mi lado,
tus besos en mi cuerpo,
el escalofrío que recorría mis venas cuando me tocabas.
Te extraño.
Extraño esa emoción que surgía de mi interior al verte de lejos,
el sentirte cerca,

el sentirte mía.
Extraño poder llamarte mi mujer, mujer.
Tal vez es mi cobardía al no buscarte o quizás la inseguridad a perderte.
Y al final, te perdí. 

Olvidé ser mejor para ti y por ti.
Te extraño, te amo y no te olvido, ni te dejo de sentir.

14 de enero de 2014

Adiós (?)

Y los dos se dijeron adiós, cada quien lo dijo cuando creyó que era el momento indicado. Dijeron adiós sin palabras. Él solo se alejó, cerro cualquier centro de comunicación; le hizo pensar que la olvidó. Ella le hizo creer que todo lo que habían pasado no había tenido algún significado  en su corazón, cuando en realidad era él el lo que le daba significado a todo.
Ella aún no lo ah olvidado y mantiene la esperanza de que al menos él recuerde el primer día que se conocieron. Hace tiempo que no hablan, pues el recuerdo y la muchacha más triste del mundo mantienen un orgullo muy elevado, lo que les impide poder amarse como desearían. Al menos eso piensa ella.

Los dos han amado a varias personas pero, sin duda alguna, el amor que ellos construyeron no se compara con ningún otro. Era especial, único. Lo estaban dejando morir o, tal vez, ya murió.

Se alejaron. Sus almas ya no caminan juntas, las caricias que quedaron marcadas no han sanado. En los labios de ella aún queda la sensación de aquél primer beso, en su cuerpo las caricias primeras y en sus venas el veneno que él dejó cuando se marchó. 


Ella duda que alguna vez todo vuelva a ser como antes, tan perfecto. Él, para ella, era la persona más perfecta. Era el único que podía unir la constelación de sus pecas sin tropiezos, el único que sabía aquel punto débil en su cuello, el único que con tan solo una mirada amarró su alma a sus pupilas. 

¿Qué pensará aquél recuerdo de la chica? ¿Seguirá sintiendo el calor de aquellas noches de domingo? ¿Alguien más penetro su alma y se adueño de él?

A veces, uno se cansa de esperar a una persona; otras simplemente aparentan haberlo hecho aunque la realidad sea otra.

- MF.