Abrazarla, como un niño a su peluche favorito.
Así es de satisfactorio cuando mis brazos rodean su cuerpo.
mientras ella está de espaldas, distraída.
Cuando mis manos tocan su abdomen,
cuando me acerco despacito, con cautela hacia el calor que transmite.
Me siento como un niño pequeño que va tras un dulce,
así soy yo tras sus besos, sus abrazos;
y es que ahora me son necesarios.
No puedo inhalar otro perfume que no sea el de ella,
por que así fue como me cautivó.
No hay otra sonrisa como la de ella, que confunde.
Es mi delirio personal, me envuelve, me atrapa y paraliza.
Me gusta sentir su sonrisa en mi boca,
para así poderla atrapar con mis besos.
Sus besos son mi calma y mi locura al mismo tiempo.
Por que ella es como lo que ya no hay, no existe y existirá.
Quiero ser la poeta que le escriba versos.
Versos en su piel, escritos con mis besos y el rose de mi cuerpo.
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