21 de diciembre de 2014

1.D

Un poquito de ti y de mi se quedó plasmado en la sábana blanca de aquel cuarto obscuro. Seguía yo las cordilleras de tu cuerpo y tú besabas el relieve del mío. Nuestros cuerpos sudaban en perfecta sincronía y confirmábamos lo mucho que nos hacíamos falta.
Y deslizabas tu lengua por mi abdomen tal y como una gota de agua en el parabrisas, mi piel erizada te incitaba a seguir.
Orgasmitos lentos, respiración acelerada. Llegamos a tal grado que entendimos que somos el complemento, uno del otro. 
Mirarnos, besarnos y exhalarnos al oído. Respirar de tus suspiros, desmayarme en tu pecho y levantarme al ritmo del mismo.
Mis uñas en tu espalda, las yemas de tus dedos en la planta de mis pies, tus labios en los míos. Mis manos en tu cabello, mi cuello en tu boca. 
Gritar, reír, sudar. Disfrutar es estar contigo. 

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