14 de abril de 2014

Noches eternas.

Y ahí estaba él, nervioso. Esperándola desde el otro lado de la Tierra. 
Y ahí estaba ella, hermosa. Se preparaba para el momento del encuentro.
Se miraron de lejos y al transcurrir la noche sus cuerpos se fueron acercando.
Se acercaban, se acercaban hasta que por fin sus cuerpos magnéticos se alinearon logrando así el fenómeno natural más hermoso jamás presenciado. 
La distancia entre ellos es demasiada y sin embargo mantienen la fe en que, en algún momento, se volverán a encontrarán; y así sucedió.
El la acarició y ella se sonrojó. 
''¡Que bien se ven juntos!'' decía la gente; ellos sólo hacían lo que mejor sabían hacer, estar juntos disfrutarse aunque sea por un momento.
El tiempo de estar juntos se había acabado y él tuvo que partir. No quería dejarla pero poco a poco sus cuerpos se fueron despegando.
Sobre el color rojo de sus mejillas corrían lágrimas de desesperación, ''No te alejes'' le decía ella con gran desesperación. ''Nos volveremos a encontrar'' le repetía él, sabiendo que para ello tendrían que esperar varios años. 
Finalmente se alejaron, la gente dormía y ella seguía ahí, parada. 
Su cuerpo no reaccionaba, quería correr tras él. 
Tal vez en un eclipse de sol se puedan acariciar otra vez. 

- MF. 

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