19 de julio de 2014

7.

Existen días en los que no sientes nada. A veces no son solo días, también son meses.  No existen ganas de reír como tampoco existen ganas de llorar. A veces hasta el día más hermoso se convierte en tormentoso. Los miedos juegan en el jardín. La felicidad viaja al ritmo del viento. Tú sigues así, sentado, viendo como el tiempo transcurre y no hay razón alguna que pueda hacerte sentir mejor. Ni tu familia, ni tus amigos, nadie imagina que es lo que en verdad sientes. No puedes decir nada, sabes que sí lo haces no arreglará nada. Dirán que solo quieres que te presten atención. No sabes como controlar esos impulsos.
Llegan esos días donde la vida no es nada y por lo único que se lucha es para sobrevivir. Lo peor es que estás tratando de sobrevivir de ti mismo. Ya no te aguantas. Odias fracasar pero tampoco haces nada por mejorar por que no hay razón y sientes que jamás existirá. ¿Baja autoestima? Quizás. ¿Depresión? Probablemente.
Te preguntas miles de veces como puedes mejorar, tu cabeza te atormenta. Llegas al extremo en que tus miedos no te dejan respirar. Empiezan las noches de insomnio y pensamiento. ¿Destructivo? Sin duda alguna.
Te repites miles de veces que estarás bien, que con el tiempo las cosas estarán de nuevo en su lugar. Pensamientos. Sabes que sí no haces algo por ti nadie más lo hará.

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